Esos labios tan hermosos, como negarme a ellos,
ese caminar que me encanta, y esos rizos que saltan,
el aire que te rodea parece azúcar con intento de brillar,
ese segundo que pasa y mi corazón no para
casi siento el mismo respirar que tu andar,
mi día se aplaza, mi tiempo se a detenido
y tu ni siquiera me bridas un segundo de tu día.
Como quisiera que supieras que mi corazón late
y mi café se enfría, por pensar solo en ti.
Por cerrar mis ojos e imaginar en un sustituto
de mi pobre fantasía alguna historia en el que
soy el héroe de tu día y que tu con aprecio
a cambio me brindas un beso.
Esa ilusión se esfuma cuando tu aroma se pierde
en la nada y me doy cuenta que hoy devuelta
no pude hacer nada.
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